Cuando llega la Navidad, comienzan los preparativos de desenredar bombillas, desempolvar las escaleras, buscar los martillos y los clavos; todo listo para encender la alegría. Cada acción forma parte de un pequeño ritual, que se desenvuelve poco a poco en un paisaje boricua.

El proceso se desarrolla como una costumbre, donde cada paso prepara el camino para el encendido. Al encender las luces, llega la satisfacción de ver el esfuerzo materializado. Es un momento de reflexión, en el que todo se siente sereno y agradable.

Al final, la protagonista sube al techo donde imagina su patio transformado. La escena de la Natividad surge entre las matas y el cielo estrellado de Puerto Rico. María, José, el niñito Jesús y los Tres Reyes Magos se revelan como parte de su imaginación, celebrando la Navidad desde lo soñado, la tradición y lo mágico.