Esta animación está dedicada al pueblo palestino y rinde homenaje a otros pueblos oprimidos, como los de Sudán, el Congo y Puerto Rico. Surge de la historia de Malak, una niña que, en medio del caos y el dolor, encuentra en su chiringa un espacio de libertad y esperanza. Con esta animación, buscaba capturar ese instante en que el juego y la imaginación se convierten en refugio frente a la violencia.

Recientemente, incorporé información actualizada dentro de la animación para visibilizar la magnitud de la tragedia humanitaria en Gaza. Esta integración documental busca generar conciencia y exigir justicia.

Inspirada en los niños palestinos de Rafah que juegan a encumbrar cometas al otro lado de la frontera (SWI swissinfo). La música, interpretada por Emel. Inspirada en una canción tradicional palestina que las mujeres solían cantar para llevar esperanza y afirmar que la liberación llegaría pronto.